Capítulo 1
Antes de que Dulce Obra existiera, antes de
que incluso pensáramos que nosotros podíamos crear algo juntos como un equipo, éramos
simples estudiantes dentro de un aula de computación que realizaban sus
respectivas tareas, o a veces no. Nada extraordinario. Solo era ir a clases, charlábamos,
reíamos, y algunos de nosotros ya trabajábamos juntos en otros trabajos prácticos
que eran en equipo.
Cuando el profe anunció la nueva actividad “La
Empresa” la cual era en grupo, y por cierto iba a ser algo de todo un año. Fue
complicado decidir quienes estarían dentro del equipo, uno porque éramos muchas,
dos porque hasta hace poco en ese entonces hubo internas la cual causaba cierta
incomodidad, sin embargo, lo logramos, cómo? No sé. Luego de eso lo que quedaba
era pensar en un emprendimiento, su nombre, su estilo, la idea principal, todo,
y siendo sincera a mi si me emocionaba la idea de crear un emprendimiento desde
cero, yo soy Sofia Apaza de 6° 2° y les narrare un poco de cómo se fue creando
Dulce Obra.
Al principio no se nos ocurría nada
convincente, no teníamos idea de por dónde empezar. Algunos de nosotros no
tenían ninguna propuesta en mente. Otros sí, pero no lograban defenderlas o
distinguirlas de las ideas que ya existían en el mercado, de hecho, esa fue
nuestra primera barrera. ¿Cómo nos distinguimos de los demás? No teníamos ni la
más mínima idea, cada vez que pensábamos que habíamos encontrado una dirección,
la descartábamos al día siguiente porque simplemente no nos convencía o se
parecía demasiado a negocios ya conocidos. Cambiábamos de rumbo con facilidad,
casi con desesperación, como si estuviéramos buscando algo que no sabíamos
nombrar estábamos perdidos. Poca creatividad de nuestra parte.
Incluso cuando finalmente elegimos el rubro
de la pastelería que fue más por inclinación general de que la estética de una pastelería
era más fácil de definir, que por una convicción más profunda. ¿Surgieron
nuevos conflictos? Pues si, inevitablementes. La primera idea de nombre fue
“Heidi”, un nombre que elegimos con la mitad de los integrantes o talvez menos,
porque ese día faltaron muchos y además teníamos la desesperación de querer
empezar algo ya, y no podíamos tardar tanto, no podíamos dejar que el tiempo
simplemente pasara y no avanzar nada, los demás grupos ya tenían una idea y
nosotros también pero se sentía como un si no la tuviéramos porque los demás estaban
más avanzados que nosotros. “Heidi” nos pareció lindo y sencillo pensamos que
ya teníamos algo concreto, e incluyo ese mismo día por la emoción diseñamos el
logo y algunos flyers. Pero cuando lo anunciamos en el grupo, este nombre no era para nada agradable
por ciertas personitas llamadas Heidis y además de eso se fundamentaban de que no
había un fundamento que dar luego sobre su relación con nuestro negocio lo cual
era cierto. Parecía bonito, sí, pero vacío. No tenía alma, ni historia, ni un
porqué. Y eso reflejaba exactamente lo que estaba pasando con nosotros: todavía
no encontrábamos el centro del emprendimiento, ni un concepto que nos
representara a todos.
En este comienzo, nuestro equipo era más una
búsqueda que un proyecto. Estábamos rodeados de dudas: ¿Por qué no piensas? Se creativo
¿Y si no avanzamos nunca? No, eso no puede pasar, tenemos que avanzar, debemos
avanzar ¿Por qué están complicado? Waaaaaaaa.
Las respuestas no aparecían, y lo único que avanzaba era el tiempo y la
desesperación.
Pero a pesar de nuestras inseguridades, aunque
no tuviéramos claridad, aunque tuviéramos ideas desordenadas, aunque no hubiera
un propósito definido, ya había algo formándose sin que lo notáramos. Éramos
ocho personas distintas que todavía no habían descubierto lo que podían
construir en conjunto.
Este comienzo representa ese momento antes de
que la historia verdaderamente arranque: cuando parece que no pasa nada, pero
en realidad se están preparando los cimientos de todo. Era el punto desde el
cual, sin saberlo, daríamos un salto hacia una aventura que nos uniría más, nos
desafiaría y nos transformaría como grupo y como creadores.
Comentarios
Publicar un comentario